El gusano barrenador tiene un alto de riesgo propagación en 43 de los 125 municipios mexiquenses. Los mismos se ubican, principalmente, en la zona sur que ya concentran el 60 por ciento de los casos acumulados, según un análisis y modelo de atención de la plaga implementado por autoridades.
La medición considera 17 variables que van desde condiciones de medio ambiente, concentración y movilidad, ganado y control sanitario.
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Jorge Alberto García Sánchez, representante del titular de la oficina de la representación de la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural en la entidad, detalló que ubicaron 43 municipios que tienen un alto riesgo para registrar la plaga de la gusanera; 39 con nivel medio y otros 43 con promedio bajo.
Se implementará una vigilancia activa
En el primer segmento es necesario implementar una vigilancia activa; revisión de movilidad, atención de heridas y una capacitación inmediata; el segundo, monitoreo preventivo e instalación de trampas, y comunicación de riesgo; y el tercero, revisión de trampeo y monitoreo.
“Así quedan el mapa, esos son los municipios que el modelo, todo los que están en color rojo (43 demarcaciones) son los que tiene riesgo potencial alto de presentar miasis por gusano barrenador en ganado”, indicó.
Las cifras cada vez son mayores
De acuerdo a las cifras oficiales, al momento la entidad registra 277 casos acumulados de gusano barrenador en 38 demarcaciones del estado, luego de que el 30 de diciembre de 2025 se identificó el primer caso en Tlatlaya.
El funcionario aclaró que del total de casos, el 60 por ciento se concentran en algunos de los 43 municipios catalogados con alto riesgo. En su mayoría en tierra caliente, aunque también en el oriente.
“Ya se salió del común denominador que era la región del Tierra Caliente…Y el modelo creo que está funcionando, casi todos se están ubicando en municipios en color rojo”, expresó.
García Sánchez explicó que el modelo busca reducir el tiempo de detección, limitar la dispersión y proteger los ingresos pecuarios. Esto a partir de la coordinación entre autoridades de los tres ordenes de gobierno, operación de puntos de verificación e inspección, la utilización de trampas, la capacitación y seguimiento de casos confirmados.
“Lo primero es predecir el riesgo municipal; vigilar las zonas prioritarias, notificar sospechas de hallazgos; intervenir el control sanitario; y actualizar datos””, indicó.
Por otra parte, el funcionario reconoció que la plaga tiene tiempo impacto en la economía, debido a que en la entidad se estiman hasta 28 millones de animales, entre ganado y mascotas. Indicó que si el 5 por ciento de este universo se contagiara, el gasto de atención superaría los 200 millones de pesos.
Aunque, la cifra se puede disparar porque tendría que haber subsidio por parte del estado, debido a que el costo de atención comercial ronda entre los 800 y mil 200 pesos.
Además, recordó que de 1960 a 1991 en Estados Unidos (EU) y México se invirtieron 750 millones de dólares para atender y erradicar la última emergencia por gusano barrenador, aunque la cifra en la actualidad superaría los mil 792 millones.