En el muy amplio territorio de nuestro Estado de México, donde abundan las grandes ciudades y zonas industriales, destaca un rincón muy especial que demuestra que la grandeza no se mide por el tamaño.
Papalotla es el municipio más pequeño de Edomex, con apenas tres kilómetros cuadrados y alrededor de cinco mil habitantes, según el censo de 2020. Este diminuto lugar se ha convertido en un verdadero Pueblo con Encanto, declarado oficialmente en 2011.
Recibe muchos turistas y ya varias miles de personas tienen una foto de recuerdo del municipio más chiquito de nuestra entidad.
Orgullosamente te dicen los oriundos del lugar que el nombre proviene del náhuatl: papalotl (mariposa) y tla (abundancia), es decir, “lugar donde abundan las mariposas”. Está ubicado en el oriente mexiquense y colinda con Chiautla, Tepetlaoxtoc y Texcoco. Posee 2 mil 270 metros de altitud, y goza de un clima templado ideal para pasear y disfrutar de su tranquilidad.
La historia de Papalotla se remonta a la época acolhua, vinculada al reino de Texcoco y a figuras como Nezahualcóyotl. Las mariposas fueron su símbolo totémico. Tras la conquista, se consolidó como municipio el 27 de mayo de 1827. Hoy está dividido en cinco barrios: Belem, Chimalpa, Coxotla, Ixayoc y Mazatla, donde prevalece una convivencia cercana y solidaria.
Su gente es lo que lo distingue, y presumen que viven en este territorio, alejado del bullicio de la ciudad, aunque la verdad, compran y se divierten en Texcoco.
Quien visita Papalotla siente inmediatamente el encanto colonial. Sus calles empedradas, casas de fachadas coloridas y balcones floridos invitan a viajar en el tiempo. El corazón del pueblo es la plaza principal, con el Palacio Municipal y el bonito Templo de Santo Toribio Obispo de Astorga, joya de los siglos XVII y XVIII con sus arcadas y fachada barroca. A un lado se encuentra la histórica Casa de Piedra, ahora espacio cultural.
A pocas cuadras, el Parque Didáctico del Árbol ofrece áreas verdes, juegos y un atractivo mariposario donde revolotean decenas de especies, recordando el origen del nombre del municipio. La gastronomía es otro gran atractivo: la barbacoa de borrego, carne frita de cerdo, mole casero y los chuales dulces son imperdibles. El Corredor Gastronómico Los Arcos y el Restaurante Los Dos Patios (donde me invitaron a comer) valen la pena visitarlos.
Las tradiciones están muy vivas. La fiesta patronal de Santo Toribio en abril llena las calles de danzas (vaqueros, santiagueros y sembradores), procesiones y fuegos artificiales. Día de Muertos y posadas navideñas fortalecen el tejido social. Artesanías de piel, herrería y madera muestran el talento local.
Ser el municipio más pequeño trae desafíos, como limitaciones de infraestructura, pero también ventajas: protege su identidad y evita la masificación. El turismo sostenible es su gran oportunidad. A solo una hora de la Ciudad de México, Papalotla es perfecto para escapadas de fin de semana.
En un mundo que valora lo grande y rápido, Papalotla nos enseña que lo pequeño puede ser divertido. Concentra en menos de cuatro kilómetros cuadrados historia, cultura, sabor y paz. No compite en tamaño, pero gana en alma y autenticidad. Como columnista de Heraldo Edomex, de verdad recomiendo una visita.
Papalotla invita a desconectarse del bullicio, caminar por sus calles empedradas, y disfrutar de una barbacoa sobre todo. Es un refugio para familias, fotógrafos, gastrónomos y quienes buscan tranquilidad.
¿Había escuchado hablar de Papalotla?
@GustavoRenteria
gustavo@gusartelecom.com.mx
COLOFÓN:
*Hace unos días se desbordó el río Chiautla y este municipio sufrió, pero Conagua está trabajando a marchas forzadas.
*Las comunidades de Tepatitlán y Ocopulco necesitan de nuestra ayuda.
*Una vez más, la maldita basura fue la culpable.