De la mano de la temporada de calor aumentan las enfermedades intestinales, en la última semana se sumaron más de 8 mil casos en un total de 50 mil 127 personas afectadas en el Estado de México.
Las más afectadas son las mujeres mexiquenses al concentrar 27 mil 228 casos frente a los 22 mil 899 de los hombres, de acuerdo a la Dirección General de Epidemiología de la Secretaría de Salud Federal.
Municipios del Valle de México deben aprovechar sus presas como fuentes propias de agua: OCAVM
¿Por qué aumentan las infecciones intestinales en el Estado de México?
De acuerdo al gobierno federal, durante temporada de calor aumentan enfermedades gastrointestinales debido a las altas temperaturas que favorecen la proliferación de bacterias, virus y parásitos como la salmonella, la E. coli y las amibas, microorganismos que pueden ingresar al organismo a través de alimentos o agua contaminada.
Estas infecciones suelen desarrollarse con mayor facilidad cuando la temperatura supera los 30 grados centígrados. Los alimentos y bebidas pueden contaminarse por prácticas higiénicas inadecuadas durante su preparación o manejo, como la falta de lavado de manos, una refrigeración incorrecta o la exposición prolongada a altas temperaturas.
Entre los síntomas más frecuentes se encuentran fiebre, dolor estomacal o abdominal, náuseas, diarrea, estreñimiento y fatiga. Especialistas advierten que estos signos deben atenderse de manera oportuna para evitar complicaciones, como la deshidratación.
Las enfermedades más comunes en esta temporada son la gastroenteritis aguda, que provoca inflamación intestinal, así como diversos tipos de intoxicaciones alimentarias, aunque existen otros padecimientos relacionados con estos cuadros
Para prevenir estas afecciones, las autoridades sanitarias recomiendan mantener estrictas medidas de higiene en la preparación de los alimentos, lavarse las manos antes de comer y después de ir al baño, así como consumir agua hervida, clorada o embotellada.
También se sugiere lavar y desinfectar frutas y verduras, cocer o freír adecuadamente alimentos como carnes, pescados y mariscos, refrigerar la comida para evitar su descomposición y evitar consumir productos caducados.