Ramas que fueron rescatadas del bosque y que se tallan con dedicación, así como pasión dan forma a un árbol de Navidad original. El mismo preserva la textura como color de la madera, por lo que jamás se marchitará y se decoran al gusto de cada familia.
Esta creación emerge de la zona boscosa del Pueblo Mágico de Valle de Bravo, al sur del Estado de México, de las manos de la familia de Genoveva Corona y Abel Corona, quienes meticulosamente dan forma a cada parte de este ejemplar.
Este taller en un Pueblo Mágico del EDOMEX elabora árboles de Navidad con ramas rescatadas del bosque
Desde un taller improvisado con dos lonas, para cubrirse del sol, y armados con esmeril, taladro y martillo, cada rama se arma como un rompecabezas y al final del proceso se apilan, en contrasentido, empezando con las largas a cortas para dar forma a un pino.
Estas piezas artesanales cobraron vida hace cinco años en el hogar de Genoveva, donde sus hermanos al ver la madera tirada en la tierra decidieron darle una utilidad como adorno en las fiestas de Navidad, que a la postre se han hecho icónicas de la región sureña mexiquense.
"Una ocasión que había madera así, uno de mis hermanos empezó a armarlo y entonces a mi hermano Abel se le ocurrió que, bueno al inicio los pelaba con el machete, pero era muy tardado”, expresó.
Los árboles de 25 centímetros apenas se arman 10 ramas, mientras que los de dos metro ascienden a 40.
El taller es el sustento familiar, por lo que en la elaboración de los pinos colaboran hermanos, cónyuges e hijos, quienes dependiendo la edad se dedican a ejemplares pequeños o hasta los dos metros de altura.
Los artesanos al ver el éxito y demanda de estos singulares árboles de Navidad innovaron para que cada uno de estos se pueda armar en casa, y la familia pueda participar en colocar cada una de sus piezas.
Abel Corona admite que la mayor satisfacción de su familia es cuando el turismo de Valle de Bravo adquiere cada uno de sus ejemplares que será el centro de la decoración de la Navidad de oficinas, escritorios, salas y rincones de los hogares, dentro y fuera del país.
"La verdad es algo muy bonito porque muchas personas nos felicitan a todos, que es un gran que nos inventamos algo muy bonito, como le digo diferente, no en todos los estados creo que lo hay…nos dicen que no en todas partes los hay”, expresó.
La familia oferta estos árboles de Navidad desde hace un lustro, por lo que ahora han decidido ampliar la oferta de piezas y los troncos también son utilizados para dar forma a renos, y tienen pensado en un futuro más piezas.
Los pinos se pueden adquirir en la comunidad de San Mateo Acatitlán en Valle de Bravo, y los costos van de los 180 pesos hasta los mil 500 pesos.