Como operadoras del Mexibús Línea II, las mexiquenses Tania y Daniela rompen estereotipos en un mundo tradicionalmente dominado los hombres, en el que han enfrentado, desconfianza, cuestionamientos y hasta acoso; pero han demostrado que pueden desempeñarse, con la misma capacidad y responsabilidad que sus compañeros, para conducir unidades de grandes dimensiones.
Ellas trabajan jornadas de 10 horas atrás del volante en el turno matutino de esta línea, que va de la Quebrada, en Cuautitlán Izcalli, hasta Las Américas, en Ecatepec; y en la que, laboran un total de 157 operadores, de los cuales, 4 son mujeres.
Los días para Tania Mireya González Ramírez, de 40 años, inician en la madrugada, para llegar antes de las 4:00 de la mañana, hora a la que empieza su turno en el Mexibús, donde labora hasta las 14:00 horas. Ella es madre soltera de cuatro hijos, antes de salir de casa, debe dejar lista comida y uniformes escolares.
La vecina de Ecatepec, que lleva un año como operadora, llega en moto a la terminal de Las Américas para estar a tiempo.
Su amor por el manejo, lo heredó de su papá quien era chofer de tráiler. Él le enseño a manejar este tipo de unidades pesadas desde que tenía 14 años.
“Todas las mujeres somos capaces de hacer lo mismo que un hombre, y hasta más; porque lidiamos con el trabajo laboral y con el de casa, si te lo propones, sí se puede”.
Tania se siente muy orgullosa de su trabajo, que es reconocido, principalmente por las mujeres; pero también ha tenido que lidiar con el machismo de algunos usuarios hombres, quienes cuestionan su capacidad.
“Cuando me ven, me dicen que mejor se suben a la unidad que sigue; me dicen que los autobuses son automáticos y cualquiera los puede manejar. Si fuera fácil cualquiera se sentaría en ese lugar, pero muchos toman el trabajo y en unos meses se van, porque la presión es muy grande, es mucha responsabilidad traer a tantos usuarios en el autobús, mujeres embarazadas, personas en silla de ruegas, adultos mayores, niños, jóvenes”.
Tanía termina sus días alrededor de las 10:00 de la noche, después de una doble jornada, “Cuando regreso a casa, tengo que hacer las labores de ama de casa, lavar, planchar, cocinar y ayudar a hacer tareas”.
En la mayoría de trabajos que ha tenido Tania, 95 por ciento de los empleados son hombres. Ha laborado como operadora de camiones de reparto de diferentes empresas como Sabritas; y también de taxis de aplicación, en los que enfrentó agresiones y acoso.
“Algunos se quieren pasar de listos, como mujer y madre soltera, tengo que poner límites”.
El caso de Daniela Urbina
Desde agosto del año pasado, Daniela Urbina Saldivar de 24 años, se desempeña como operadora del Mexibús; anteriormente trabajaba en esta misma línea, pero como guardia de seguridad privada, donde también, la mayoría de sus compañeros eran varones.
Es la primera vez que labora atrás del volente, antes fue mesera y lava autos; pero para convertirse en operadora del Mexibús, tuvo que dejar su casa en Acolman, donde está su familia, y ahora renta una vivienda en Ecatepec.
“Muchos se admiraban de que estuvieran aquí siendo mujer, y más por mi edad. Pero, yo lo tomé como un reto, con amor, y aquí estamos”.
“Cuando trabajaba en la seguridad privada de la línea, nunca me imaginé que llegaría hasta este punto, pero pensaba, ¡que bonito se ve que una mujer nos represente en un mundo de hombres! Ahora estamos aquí”.
La siguiente meta de Daniela es conducir una unidad eléctrica del Mexibús; y recomendó a las mujeres confiar en ellas, y no frenarse por el qué dirán.